Con ello se pretende aumentar la sostenibilidad reduciendo los gases de efecto invernadero, diversificar la economía y ayudar a los agricultores a mejorar su rentabilidad
El Grupo de Desarrollo Rural ADIMAN (Asociación de Desarrollo Integral de la Manchuela Conquense) ha desarrollado un estudio técnico para determinar la capacidad de absorción de CO2 en terrenos agrícolas donde se cultivan pistachos.
El estudio, que se ha realizado en una parcela situada en la comarca de La Manchuela Conquense, ha consistido en la elaboración de un inventario que permite cuantificar el potencial de captación de carbono mediante tecnologías innovadoras de medición y análisis.
Con este proyecto se pretende conocer científicamente la capacidad real de absorción de CO2 en terrenos relacionados con el cultivo del pistacho, dotar a los agricultores de herramientas que les permitan acceder al mercado voluntario de emisiones y obtener así una compensación económica que les genere ingresos adicionales, y diversificar la economía generando nuevas oportunidades de renta vinculadas a la economía verde.
El presidente de ADIMAN, José Luis Merino, ha señalado que “el pistacho es un cultivo que está alcanzando una dimensión muy importante en nuestra comarca y en toda la región, por eso queremos conocer su potencial como sumidero natural de CO2, al igual que se ha hecho con otros cultivos como los pastos, el olivo o la viña, entre otros”.
En este sentido, Merino ha recordado que “el cambio climático constituye uno de los principales retos ambientes y socioeconómicos actuales” y ha añadido que “las zonas rurales como la Manchuela Conquense cuentan con un elevado potencial como sumideros naturales de carbono, sin embargo, no existía una cuantificación precisa que permita valorizar este recurso ambiental, por eso hemos llevado a cabo esta prueba piloto”.
“Esta iniciativa también ayuda a promocionar y poner en valor los productos agroalimentarios locales, mejorar la sostenibilidad de las empresas agroalimentarias y fomentar la proyección estratégica de los cultivos emblemáticos de la Manchuela Conquense”, apunta el presidente de ADIMAN, quien añade que “nuestro compromiso es lograr una comarca más sostenible y avanzar hacia la neutralidad climática, garantizando la preservación de los recursos naturales”.
Entre las actuaciones llevadas a cabo se encuentran un estudio técnico y desarrollo metodológico para la cuantificación del carbono capturado; mediciones mediante tecnologías innovadoras como teledetección satelital, medición radicular o análisis de suelo; aplicación de algoritmos predictivos para estimar la capacidad de captación de carbono en cultivos y áreas agrícolas y ganaderas; la elaboración de un inventario comarcal de sumideros de carbono; y la creación de una base de datos técnica que permita su utilización futura para acceder a mercados voluntarios de carbono.
Este innovador proyecto cuenta con el compromiso de agricultores de la comarca y actores agrarios del sector del pistacho, que han colaborado facilitando el acceso a parcelas y datos técnicos, además de participar en la validación y difusión de los resultados.
La implicación del sector agrícola permitirá una gestión activa y directa de los sumideros naturales de carbono, favoreciendo la transición hacia una economía baja en carbono y la generación de nuevas oportunidades de renta mediante la compensación de emisiones de proximidad.
El proyecto ha sido financiado con cargo a la Intervención 7119_Leader en Castilla-La Mancha en el marco del PEPAC 2023/2027, cuyos fondos son aportados por la Unión Europea (80%), la Administración General del Estado (6%) y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (14%).

